siempre rimaba con mi falda
y tu dedo hacía un sonido extraño
que invocaba mi humedad perversa
Ahogando un grito
te miré doscientas veces
con ojos de delirio y malas intenciones
engendradas en la delta de mi virtud
Borracha de tu sudor
acojoné doscientas veces a la maldita razón
y entrando en pánico huía
para dejarme libre de morderte una peca
En un charco de deseo
nos revolcábamos desenfrenados
para luego secarnos el pecado
y sonreírle al mundo real y sus dientes amarillos
Tu barba invadió mis oscuridades
dandole la luz tenue que solo posee la luna
nos despedíamos despues, efusivos
esperando un próximo encuentro, un próximo vicio
Se me desborda el recuerdo
mientras mi ego desaparece mutilado
al mencionar tu nombre innombrable
al derramar sudores con memoria
Abandona ya pues, que debo ser yo de nuevo
y dejar de ser tuya una vez más
que me ardes como el alcohol
con el que una vez más brindo por vos
GV.

