Una exquisitez robada, prestada, invitada....
por un poeta río de agua tibia
con barbas de algodón.
Tengo ganas de leerte
de acariciar las letras en tu portada y leer como un niño que aprende las letras con sus yemas
abrirte sin asombro y asombrarme con el ordenado saludo de mis dedos por tus esquinas
brincarme tu prefacio, dejar q otros opinen de vos, yo prefiero disfrutarte
y con la intima aventura de mi mente asinada en tus líneas invitadoras mientras te leo
te escribo nuevamente, te reinvento a mi gusto y con mis colores vistiendo tus palabras
y tan seguro que me vas a gustar que trataré de -por cualquier excusa- nunca acabarte,
que es terminarte y volverte a empezar con los mismos ojos con los q te mire la primera vez
que me dejaste pasar mis dedos por tus letras,
que es decir tus mejilas o cualquiero verbo que salte de vos.
Quajis.
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